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Cambios en el ánimo, variaciones en nuestro apetito sexual, y muchos otros acontecimientos, son las consecuencias de nuestro ciclo menstrual. Conoce qué pasa si miramos hacia adentro.
En dos secuencias de casi 14 días cada una, nuestro organismo pasa del decaimiento a la euforia o de la inapetencia sexual a un aumento en la libido. La respuesta a estos cambios bruscos está en la interacción que cada mes protagonizan en él, básicamente, dos hormonas: los estrógenos y la progesterona. Gracias a esta actividad hormonal es que el endometrio (cavidad ubicada dentro del útero) cambia en forma cíclica y se desprende cada 28 días, lo que llamamos regla, para regenerarse después. Pero, ¿qué sucede en esas cuatro semanas lunares?
DEL 1 AL 14
Primera mitad del ciclo: su acontecimiento más importante es la regla. Así, desde el primer día del período hasta el día 14, cuando se produce la ovulación, nuestro cuerpo será regido por los estrógenos. En la primera semana, las defensas y la energía se resienten, pero la regla nos libera de la retención de líquidos de días anteriores. Los últimos días de la menstruación son los más óptimos para iniciar una dieta, aunque no hay que descuidarse del frío, ni tampoco en las relaciones sexuales. Es mejor usar preservativo. Durante la segunda semana, las energías suben y los estrógenos mejoran la calidad de la piel y el pelo, que se muestran más receptivos a tratamientos. Una se cansa menos y rinde más debido a la hiperactividad, esto también en relación al sexo: la ovulación está cerca y la libido está más arriba, cuesta menos excitarse y alcanzar orgasmos.
DEL 15 AL 28
Segunda mitad del ciclo: si bien podríamos pensar que las cosas se calman, esto no es del todo cierto, debido a que los cambios que se suceden en esta etapa producen un estado de debilidad por la irrupción de la progesterona. Entre los días 15 y 21, la testosterona produce nerviosismo, además reseca y origina granos en la piel, y nos provoca ganas de comer más.
Estos son días para aprovechar de botar adrenalina en el gimnasio, adelantar trabajo y depilarse, porque sentimos menos el dolor. Lo de la comida no es tan grave, porque así como nos da más hambre, el cuerpo demanda una reserva de hidratos de carbono que desparecerá con la regla, logrando el equilibrio.
En la última semana del ciclo, del 21 al 28, el famoso síndrome premenstrual trae consigo angustia, decaimiento físico y acumulación de líquidos, que puede hacernos subir entre tres y cuatro kilos.
Además, el malestar afecta al aparato digestivo, provocando mala digestión, náuseas y estreñimiento. Así, cuando la regla no es dolorosa, su llegada es un alivio, además de marcar el punto de partida para el siguiente ciclo.
Fecha: 02-12-2008
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