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El problema empieza cuando el sexo virtual se convierte en adicción. Pasar horas frente al computador buscando "presas cibernéticas" o material erótico puede resultar desolador y decadente con el tiempo, y además revelar algún tipo de problema sicológico.
Pero reconocer que se tiene un problema de este tipo no es fácil. ¿Cómo se confiesa que no se puede dejar de prender el computador para obtener placer sexual?
Estudios médicos (British Medical Journal, octubre 1999) han reconocido que la adicción a internet existe como una patología equiparable a otros trastornos o dependencias, como el alcoholismo o el juego.
El Síndrome de Adicción a Internet (IAD) sostiene que "puede afectar a todo aquel que deja de lado sus responsabilidades mientras navega por internet". Los grupos de mayor riesgo incluyen a personas con depresión, ansiedad, baja autoestima, sobrecarga laboral o con secuelas de alguna adicción anterior.
Por otra parte, el tema del sexo virtual no deja de ser controvertido, ya que sus manifestaciones van desde la simple conversación erótica entre un supuesto hombre y mujer (puede disfrazarse el sexo real del cibernauta) hasta la pornografía virtual, pederastia o las páginas de comercio sexual. Su desmedida difusión corre el riesgo de caer en manos de cualquier tipo de usuario, incluidos los menores de edad. Definitivamente, la regulación y control de la información que fluye a través de internet, puede convertirse en una peligrosa arma a nivel social.
Fecha: 15-10-2008
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