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A Renata Ortega no le es fácil desentenderse del sexo. Como directora de la consultora Ikastola se da a la tarea de asesorar en salud sexual. Cuando no está en la consultora, se dedica a atender a sus pacientes como terapeuta sexual. El resto del tiempo lo dedica a preparar el programa que realiza en ChileVisión, que también versa, por supuesto, sobre sexo. Y cuando sale a la calle no para de contestar dudas de la gente. A estas alturas quedará claro que se trata de consultas sobre sexo: el conserje, el ascensorista, los taxistas y hasta la señora que está en la cola para pagar en el supermercado se le acercan para hacerle confidencias. Ella lo toma con humor: ?Lo hacen con mucho respeto y confianza, suelen felicitarme y agradecerme, pero además me cuentan algún problema?, comenta. Al final, esta delgada y atractiva mujer de 37 años (casada, 3 hijos de 7, 13 y 15 años) termina muchas veces haciendo terapia en la calle, respondiéndole a algún transeúnte siempre igual: de buena manera y en un tono muy didáctico, con una pronunciación perfecta y con una estampa tan inmutable como si se tratara de temas políticos, literarios o económicos. Porque a Renata para hablar de sexo no se le mueve un pelo.
En 1995 el Consejo de TV la amonestó por hablar de las propiedades nutritivas del semen y su contenido en proteínas en el programa Hablemos de sexo. Ella piensa que 10 años no han pasado en vano y que el escándalo se produjo porque ?pecamos de ser más progresistas y adelantados para colocar asuntos que estaban en las investigaciones y eran de sentido común, pero no estaban presentes en el discurso público, porque no se informaba sobre sexualidad?. Explica que la publicación de los resultados de la Encuesta Nacional de Comportamiento Sexual en el 2000 -que para ella representa un ícono que levanta la alfombra sobre cómo estamos viviendo la sexualidad en Chile- le vino a dar la razón y ?reivindicó la posición que adoptamos en ese programa, sobre todo en este tema que fue tan bullado. La encuesta lo confirmó: el patrón sexual predominante en los chilenos hoy es combinado, de actividad oral con vaginal. Eso es ahora lo tradicional?.
Añade tajante: ?Estamos en un buen momento para hablar de sexualidad en forma seria, porque entre el año que hicimos este programa y ahora, yo creo que se cayó lo que obviamente se iba a caer. Se destapó una caja de Pandora que nunca nadie había visto?.
Dicen que una sociedad que habla mucho de sexo se deserotiza.
Efectivamente, estoy de acuerdo que hablar mucho o pensar mucho acerca de cómo tener una vida sexual puede obviamente minar todas las pasiones. Pero creo que es una etapa necesaria, porque la gente quiere saber. El resto creo que tiene que ver con el ámbito privado, pero la información en este país es súper necesaria. A mí no me interesa hacer terapia por TV, lo que me interesa es que la gente, en vez de abrir una sola ventana, se dé cuenta de que hay cinco y las abra, y vea, escoja, indague.
¿Cuáles son las mayores preocupaciones respecto del sexo en Chile?
Como país estamos siguiendo el mismo camino que tiene el desarrollo psicosexual de las personas. Ya pasamos la etapa esa en que los niños se preguntan qué es normal y qué es anormal. Hoy estamos en la cosa de los adolescentes: en tratar de saber qué hay que hacer y qué no, si existe el Punto G, si toco por acá o por allá qué va a pasar. Lo otro es el miedo a no rendir, que es es súper patente y se relaciona directamente con las disfunciones que están presentes hoy día: la falta de deseo sexual, que está en hombres y mujeres.
¿Y por qué tanta disfunción?
Tiene que ver con que estamos en un país en vías de desarrollo, y queremos hacer todo lo mejor posible. Entonces, si la actividad sexual se toma desde el punto de vista del rendimiento, vas a tener dificultad exitatoria o disfunción eréctil.
¿Algún gran mito sexual como país?
Sí, la creencia de que el deseo sexual es espontáneo. Porque el deseo es una disposición al acto sexual, es una preparación para éste, no es estar o andar excitado. Es pensar podría ser, que rico sería, no es que tú estés siempre totalmente calibrada para tener un encuentro sexual.
¿Estamos invirtiendo mucho tiempo en preparar disculpas?
Hay millones de estrategias, cosas increíbles que las personas hacemos para disponernos negativamente. Gastamos más tiempo en disponernos negativamente que en prepararnos positivamente para el encuentro sexual. Y cuando se entra en este circuito, se empieza a tener una experiencia sexual insatisfactoria. A veces en la consulta me dicen: tuve que concentrarme cualquier cantidad. Pero si nadie se concentra para tener actividad sexual, les digo. La actividad sexual se va condicionando negativamente y así cada vez uno se acuerda menos de lo positivo y más de lo negativo: se piensa `va a volver a ser fome?; `voy a gastar horas de sueño? y de ahí salen todas estas estrategias.
¿Cómo está nuestro erotismo?
Creo que a los chilenos nos falta mucho erotismo, nos atrevemos poco, estamos cuidando siempre cómo nos vestimos, cómo nos movemos. Si uno va a un restaurante en Brasil, por ejemplo, ve que todo el mundo está besuqueándose, pasándolo bien, haciéndose cariño, las parejas se abrazan efusivamente. Acá tú sales a comer en la noche y ves a las parejas distantes físicamente, como que una vez que se es pareja estable se restringen las posibilidades de erotizarse en otros espacios que no sean tu casa y tu dormitorio. Eso no ayuda a prepararse para el deseo.
¿Qué aconseja para prepararse para el deseo?
No es igual que mientras tomas desayuno con tu pareja te hagas algún cariño a que no te toques; no es lo mismo que te des un buen beso al despedirte que un beso de trámite. Es bueno que duermas en cucharita, que hagas llamadas entretenidas no solamente para preguntar si el otro pagó la cuenta del agua. Todas esas y muchas más son preparaciones para la actividad sexual, son actividades eróticas.
Una encuesta planteaba que la frecuencia de la actividad sexual en las parejas estables en el país era aún más baja de lo que se piensa, sólo cada 23 días ¿Qué le dice ese dato?
No estoy de acuerdo en buscar un promedio de frecuencia que nos hable de la calidad de la vida sexual. Las personas somos tan distintas, tenemos ritmos distintos, los problemas surgen cuando esos ritmos dentro de la pareja no se juntan, cuando no hay sintonía. Hay parejas en que ninguno de los dos tiene un deseo exacerbado y su frecuencia sexual no es necesariamente de dos veces por semana y sin embargo sí tienen satisfacción sexual, porque sus encuentros tienen características de tiempo, de dedicación, de entrega emocional afectiva donde hay complementariedad. Más que la frecuencia, la pregunta es qué es lo que ocurre en tu actividad sexual.
Pero cada 23 días, nos estaría tocando una vez al mes, ¿no es muy deficiente?
Eso tiene que ver con que las personas no se hacen el tiempo para encontrarse sexualmente. Y, además, los chilenos somos super poco dados al placer en todo sentido, no sólo en el aspecto sexual.
En su programa de TV la gente muestra interés por la diversificación de las prácticas. ¿Hay realmente una actitud más osada en este sentido?
Hay interés en diversificar las prácticas. Estamos aburridos de las rutinas en la actividad sexual, en saber exactamente cómo se empieza y cómo se termina, incluso hay gente que sabe perfectamente el día que hace el amor: Los miércoles y los sábados, por ejemplo, porque calculan que les toque a mitad de semana y el sábado, ya que así dejan el domingo para descansar. La rutina apaga todo el deseo. Diversificar no se trata sólo de cambiar los entornos, sino también de ser capaz de sorprenderse en el encuentro sexual. De que no siempre empiece y termine igual. La gente verá si incorpora distintas prácticas, si lo hará vaginal, oral o como le parezca, verá en qué lugares o si la práctica sexual tiene que cumplir una secuencia, que es un tema muy importante.
¿Por qué le preocupa la secuencia?
Para mí es un gran tema eso de si hay que darse beso y abrazo, si después hay que tocarse los genitales y hay que penetrar y luego hay que tener orgasmo. Esos son los hay que. Cuando tú estás atado a alcanzar esos hay que, te vas cayendo en la mitad. Creo que cuando el cuerpo no te da, cuando la caricia no fue la necesaria, por el derecho que uno tiene al placer debe interrumpir la práctica y decir: ?¿sabes?, mejor no nos vayamos por este camino sino por el otro`. A veces uno no tiene muchas ganas de ser penetrada y sin embargo sí tiene muchas ganas de ser acariciada.
Tal como vivimos, el dormitorio viene a ser casi el único espacio de intimidad de la pareja ¿Cómo resguardarlo?
Súper fácil. En algún momento se volvió moda no tener los televisores en los living y uno lo trasladó al dormitorio. Yo creo que ahí hicimos un tremendo revés a la intimidad de las parejas. El televisor en el dormitorio es absolutamente atrayente para que todo ocurra ahí: que los cabros chicos se vayan a comer en el dormitorio, a jugar Nintendo y hasta a hacer las tareas. Primero hay que sacar del dormitorio aquellos elementos que sean atrayentes para otros, porque si tu dormitorio es el más interesante espacio de la casa, todo el mundo se va a ir a tu dormitorio. Y hay que decir derechamente a los hijos: este espacio es nuestro, porque también los niños son capaces de entender que hay un espacio que es privado, que es de los papás.
¿Y qué recomienda para hacer del dormitorio un lugar de seducción?
Por ejemplo, no llevar bandejas para comer ahí, sino comer y luego entrar al dormitorio. Poner una radio, porque colocar música en el dormitorio mientras uno de desviste puede ser muy estimulante. No llegar directamente a ponerse el pijama y meterse a la cama. Ese es un espacio donde es bueno conversar, acariciarse antes de entrar a la cama.
En su programa preguntan mucho por las fantasías sexuales. ¿A qué se debe?
Hay temor. Los hombres están muy dados a contar sus fantasías sexuales, que se transforman en grandes amenazas y exigencias para las mujeres. Entonces, las personas quieren explicaciones acerca de si fantasear hace mal o si las fantasías deben llevarse a la práctica, sobre todo con esta idea de detener sexo con más de una persona, que al abrirse en Chile el sexo que se vende entre parejas, aparece como un `pucha, tal vez debiéramos atrevernos`. Y ahí entramos en un límite de decisión personal y de la pareja. Pero claramente la fantasía es un elemento que está presente siempre, hasta nuestros abuelos tenían fantasías sexuales. Para mí es tan claro el déficit de educación sexual y de falta de ética sexual personal que deviene de una buena educación sexual. Aquí se lanzan tres ingredientes al ámbito público y la gente empieza a funcionar en torno a eso. Si se habla del punto G, andan todos buscando el punto G; si se habla de las fantasías, están todos planteándose el tema de las fantasías.
Una mujer que hizo el amor con un caribeño veía una tremenda diferencia con la manera en que lo hace un chileno: los caribeños se toman su tiempo, decía.
No sé cómo son los caribeños, pero efectivamente en términos del control eyaculatorio los hombres aquí se inician condicionando sus respuestas a actos muy rápidos y eso se fija en la respuesta sexual. Y además hay una educación mucho más centrada en el placer del hombre que en el de la mujer. Entonces son los ritmos de ellos los que van guiando lo que se va haciendo. Y se cae en la rutina de una práctica cortita, rápida. Hay menos dedicación a la práctica amatoria, a proveerte de sensaciones, de cariños distintos.
Fecha: 02-12-2008
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