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Redescubriendo el goce
Claro que el tema del desempeño sexual es particularmente importante en el hombre, a diferencia de la mujer. No "destacar" en el sexo, produce en ellos una distorsión cognitiva que finalmente es asumida como un "ya no sirvo para nada". Sobre todo, cuando la líbido -también a diferencia de la mujer- permanece en ellos casi intacta hasta edad avanzada. El doctor Vargas comenta que, incluso, la mitad de los hombres mayores de 60 años la mantiene. Y como no pueden actuar como antes, algunos acuden a la prostitución, mientras la mayoría opta por masturbarse. Una encuesta norteamericana, por ejemplo, reveló que cerca de la mitad de los hombres mayores de 50 de ese país se masturba más que durante la juventud.
Para la mujer, en tanto, el asunto tampoco es fácil. En ellas, los 50 están asociados a la menopausia y, con ésta, a una serie de cambios fisiológicos que interfieren directamente en su vida sexual. Aparecen los bochornos, las transpiraciones profusas durante las noches, una inestabilidad emocional distinta de la normal y la sequedad vaginal.
La vagina es normalmente elástica, tiene pliegues, humedad y calor, condiciones que son necesarias para una relación sexual satisfactoria. Pero con la pérdida de funciones ováricas y la disminución de las hormonas sexuales femeninas, específicamente del estrógeno, estas características tienden a desaparecer. Lo cual va acompañado, generalmente, con una disminución del deseo sexual. La mujer ya no tiene tantas ganas para ciertos juegos, la relación sexual ya no le parece placentera, pues la falta de lubricación hace que le cueste (y duela) tener sexo. Pero si, además, la mujer no se hace el debido tratamiento de reemplazo hormonal, puede producirse incluso la atrofia de los genitales. La vagina se acartona, los genitales externos se achican y aparece lo que se denomina "dispareumia"; es decir, un dolor tan intenso con las relaciones sexuales que las vuelve definitivamente desagradables.
"El tratamiento consiste principalmente en explicarles lo que les está pasando, que comprendan que no es vejez, que les queda mucho por vivir. Sólo después, viene el tratamiento hormonal. En el caso de las mujeres que se les ha extraído el útero, no hay razón alguna para que no tengan una vida sexual satisfactoria", explica el ginecólogo Enrique Guiloff, de la Clínica Las Condes
Fecha: 02-12-2008
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